10 may 2011

La falsa ilusión del relojero.

Lleva una falsa esperanza, acarreándola desde la cuna, como si en el transcurso del camino a través de un tobogán oscuro, tuviese la certeza de que impactará con algo. Cree ciegamente. Cree que puede manejar los momentos que lo van carcomiendo con una intermitencia cruel.
Su destino (tristemente irónico) lo llevó a hacerse relojero. Pasa tardes, noches y crepúsculos dándole cuerda a precisas agujas.
Se siente el titiritero y ve al tiempo como su fiel marioneta. Carece de cordura, es un hermoso demente con una hermosa mente que recrea una hermosa mentira y le impide dar con la impiadosa verdad.
Su mirada vacía se pierde en las dimensiones de los segundos que cuenta, que se convierten en minutos, y estos en horas, y estos en años de demencia.

Quién (más) diría que no hay mejor verdad que la que uno mismo se limita a ver...
o a imaginar

30 abr 2011

Sus lágrimas se confundían con la implacable lluvia, que golpeaba sin piedad en su espalda.

26 abr 2011

Sueño/Realidad.

Siempre odió su realidad. Siempre odió su vida.
Era algo que se le escapaba de sus manos, como intentar cazar humo al desnudo. Era tan impredecible, tan sorpresiva, y a él no le gustaba la idea de que las cosas se manejaran por sí solas.
Aún así, una de sus cualidades más notorias, era el hecho de que comentaba sus sueños con un entusiasmo febril.
Se dice del muchacho que empezó a considerar la idea de que nadie le podía impedir que su sueño sea el mundo donde él reinaba, SU mundo.
Entonces hizo del mundo de los sueños su eterno paraíso, su reino de risas, su reino de amores.
Por la realidad vaga sin entusiasmo alguno, y al acostarse a dormir, espera expectante despertarse ella.
Comenta por sus sueños que rara vez se acuerda lo que vivió durante el día.

Ahora yo me quiero ahorrar un espacio para poder preguntarles, ¿saben uds. si es esta una pesadilla y solo quieren despertar, o si es esta es su triste y mundana realidad y solo quieren soñar?

25 abr 2011

La niña del vestido blanco.

La niña del vestido blanco
(ajado ya por los años)
se aferra al carroussel
y se extravia su mirada.

La niña del vestido blanco
(con sus mejillas húmedas)
tiene ese nudo en el pecho
que no la deja respirar.

La niña del vestido blanco
tiene un ramo en sus manos
un velo en su rostro
y quemaduras en el alma.

La niña del vestido blanco
está abandonada
presa del tiempo
condenada a esperar.

La niña del vestido blanco
ve hadas y duendes
ve brujas y magos

                                       y los hombres la ven a ella...

23 abr 2011

Miserable

Odiaba sumirse en la más misera condición del ser al salir de ducharse, y colgar el toallón en su cabeza, e introducirse en la mas pura oscuridad. Odiaba pensar cuan poco digno se veía en ese momento. Odiaba recordar los mejores momentos (claro, esos momentos no eran como el quería, pero sin embargo eran los mejores.)
Amaba recrear, en esos momentos de impotencia, sus mejores guiones, y sus frases románticas que iban volando por su mente. Amaba escribirlas, pero odiaba saber que eran para ella.

18 abr 2011

Creer.

Antes de todo este lío supe creer, pero en un instantáneo parpadeo, estoy perdiéndolo todo.

Estoy perdiendo la capacidad de creer en que nos llega lo que nos merecemos, en el amor, en sus idas y en sus vueltas también, empiezo a creer que ganan los malos, pierden los buenos y se enamoran los idiotas.
Lo que más me preocupa es que creo en ésto aún cuando te recuerdo, corriendo delante mío con una sonrisa jovial, con los pómulos sonrojados, y aún recuerdo como al comenzar a correr tu boina se cayó y danzó al ritmo del viento.

Empiezo a creer que te extraño, que no soy más que un hombre en el medio de un vacío negro y enorme, solo y rencoroso, mientras mis manos solo conocen el sabor del aire.

Sigo viendo como la gente pasa como si cada persona fuese un instante efímero de saturada luz, y lo gracioso del tema es que no distingo a nadie. Pero antes pasabas vos, con un andar pausado, como si todo lo que veías lo hacías por primera vez... o por última quizás.

Sigo creyendo que ganan los malos, pierden los buenos, y que soy un idiota por vos.

11 abr 2011


¿Dónde ha quedado el acogedor calor de mi cama?
Se escapó sinuoso por la ventana,
Y consigo se llevo de esta casa, lo que antes era,
Un hogar…