17 nov 2012

Algo parecido a eso.

No es más que
poner un pie
delante del otro
y así otra vez.

Pero sí,
caminar
es algo más
que eso.

No es más que
apoyar la
pluma en la hoja
y deslizarla.

Pero sí,
escribir
es algo más
que eso.

No es más que
querer hacerte
sentir que sos
única para mí.

Pero sí, quizás
quererte es
algo parecido
a eso.

9 nov 2012

Confín.


Revolví entre
los infinitos más
largos del tiempo.

Abracé tu cintura en
las más remotas
esquinas de tu hogar.

Desenmascaré tu
mirada en el
confín de la mía.

8 nov 2012

Escondite.

Podría perderme
en tus ojos tristes
y haría un refugio
de tu boca.

Podría empaparme
con tu piel suave,
y haría un santuario
de tus manos.

Y si te pierdes,
estaré esperando
en tu cuarto,
dulce cárcel.

Y si me pierdo,
estaré acariciando
ya tu cuerpo,
eterno escondite.

30 oct 2012

Los dados.

El destino es la religión
de la casualidad.
Es intentar inventar
una fuerza que
del más
(y más)
allá
acude.

Esa fuerza increíble,
e inexistente,
(a la que llamamos
destino), no es
más que
puras y
libres
chances.

Uno cosecha
lo que siembra.
Uno come
lo que cosecha.
Pero qué es,
el Sol,
si no un
número.

18 oct 2012

El caballo.

Las carcajadas morbosas comenzaron a asustar.
Ya casi en nada se distinguía lo real de lo falso, de la ficción y de la mentira.
La caminata, realizada a horarios ridículos de la noche, carecía de sentido alguno. Todo parecía absolutamente maravilloso y espeluznante, hasta lo más pequeño e insignificante.
El grupo de amigos decidió virar hacia los corrales, donde se perdía el débil halo de luz artificial.
Todos parecían disfrutar hasta la última gota del elixir de aquel momento, pero aún así, sentían un pedazo de incomodidad invadir su cuerpo. Como si sólo fuesen partícipes, víctimas de un chiste bizarro y de mal gusto, de una broma pesada.
Al llegar al camino cubierto por árboles fríos, distantes y jorobados, el viento les hizo olvidar por un momento. El tiempo y el lugar, el recuerdo y la memoria no parecían más que un infinito vacío.
Así de la nada sucedió algo, antes de llegar al establo, y pereció el paso deambulante, en el que el macabro alborozo los hacía caminar colgándose uno del otro.
Los pelos se erizaron, el andar se detuvo, los ojos se abrieron, las miradas se cruzaron y las respiraciones y los latidos cesaron, cuando interrumpió el camino, con un bamboleo majestuoso y sigiloso, un caballo.
Su vasto tamaño, su color ocre teñido de noche, su crin despeinada, las pisadas lentas, fuertes y la mirada atenta e infalible, infundió en cada uno de ellos un miedo que jamás habían experimentado. Se sintieron presas por un momento.
La bestia, que a cada paso se ennegrecía, siguió su senda hasta mezclarse con la sombra de la noche, como si no se hubiese percatado jamás de la presencia de unos muchachos que por unos segundos, sintieron haber perdido la cordura y hasta el último ápice de esperanza en sí mismos.

19 sept 2012

Los amantes.

Cierro la puerta acorralándote contra ella al aventurarnos en el frío del dormitorio. Buscamos un recinto más reconfortante, arrastrando los pies mientras nos besamos, presos de la torpeza y de un temblor eufórico.
Nuestros pechos se encienden, nuestros besos crepitan, nuestras manos se encuentran y nuestros estómagos se inflan y desinflan, aturdidos.
Las velas se consumen casi tan lento como nos desnudamos.
El tren ruge casi tan rabioso como mis labios.
Las cortinas de seda bailan casi tan suave como tus dedos.
Las agujas avanzan casi tan rápido como nos amamos.
Y anochece casi tan profundo como nos dormimos.

8 sept 2012

Te dedico un silencio.

En la soledad
de la calle
te dediqué
un silencio.

Sentado
en la acera
te pensé
un momento.

Mirando
a la gente
te quise
a mi lado.

Te regalo
mi tiempo
para que
no corras.

Te dedico
un silencio
para que
no calles.